May 12, 2018

pronta entrega


Una hoja
una pálida hoja cae,
se mezcla conmigo, con la tierra.
#Emiliana Pereira Salazar


Hace tiempo leí Qué sabe Peter Holder de amor, del escritor chileno Vladimir Rivera Órdenes. Son de esos libros que te encuentran en la biblioteca pública. Luego los compras, los lees de vez en cuando, más tarde regresas a ellos siempre. "Nocturama", uno de los cuentos de ese volumen, es un puzzle de silencios y soledad. Muchas soledades. Personajes que ven, quizá presienten, su propio deterioro emocional, pero no son capaces de anticiparse (menos eludir) a sus desgracias. Y esto, disfrazado de lirismo, o con guiños a la poesía con escenario de provincia, se vuelve algo bello, triste, tristísimo. Pero especialmente algo muy bello.

"Simplemente estoy condenado a la soledad", dice alguien en "Nocturama". Rivera Órdenes, que es oriundo de Parral, que es hijo de detenido desaparecido y que ama el cine de ficción y horror, tiene un especial don para describir la muerte o la soledad. Probablemente la suya, la misma de Vladimir, el niño protagonista de Juegos florales (2017), su primera novela, acaso una extensión de ese magnífico "Nocturama" y sus relatos satélites.

A ratos parece que todo es disparatado, inconexo, que los personajes carecen de profundidad o que hay trampas en el relato, como en algún texto de Aira. Pero no es tan así. Personajes como la señora Mercedes, mamá da Vladimir, son pura ternura y compasión. "Eres especial, mi niño, muy especial", le dice a su hijo, luego Rivera Órdenes sentencia: "Entonces Vladimir vio la solitaria vida que tienen los seres especiales en este mundo".

Vladimir, que quiere ser escritor, a pesar de sus lecturas y escrituras no pasa nunca de curso. Admira a escritores muertos, se la pasa pensando o preguntando cuáles son los escritores vivos, a veces obtiene alguna mención honrosa en un concurso. Su papá también es poeta, uno reconocido en Parral y alrededores. Pero Vladimir lucha con la inminencia de un problema mayor: perder la razón. Probablemente ni siquiera existe. Quién sabe.

Por un momento presenciamos nuestro propio dilema cotidiano. Vemos cómo el resto aparentemente se transforma, moviliza o acierta, mientras algunos siguen en la urgencia de decidir cómo proceder. Aunque a lo mejor nadie cambia o gana mucho, porque como en la novela, los incentivos no pasan de un diploma o unas palabras de alivio. Como Vladimir, copiamos moldes, a veces canciones, las hacemos pasar por propias, para que pronto alguien nos traiga de regreso a la tierra, recordándonos que solo estamos copiando.

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February 20, 2018

nuevos

January 29, 2018

Nombre del playlist: Casas el orto ✍


Ya habrá seguramente otro en este mundo desquiciado quieriendo hacer un ensayito del argentino Fabián Casas, a partir de los propios ensayitos del escritor o alguno de sus libros, descubiertos o redescubiertos con fervor en el último lustro por entendidos e iniciados. De todas maneras aquí va otro intento.

Leer o releer a Casas es a menudo encontrarse con historias de amor y fracaso, siempre con una cuota de ironía y humor, quizá propias de la idiosincrasia argentina. Sus poemas son mianuturas de sus ficciones, mientras que sus ensayos son relatos encubiertos. Casas no es, digamos, mesita de noche de nadie, aunque entretenga. Su prosa es peligrosa, como en toda buena literatura. Por eso personajes como La Giganta, que aparece en su novela Titanes del coco (2015), al comienzo provoca risa y pavor, pero al rato nos intriga y entusiasma.

"Te dicen La Giganta por el poema de Baudelaire", le dice La Porota, otro de los varios personajes de la novela, todos atrapados en la redacción de un diario. Un diario lleno de tramas y calumnias, cómo no. "No sé quién es Baudelaire", responde La Giganta. Y parece que leemos un gag, una viñeta de fin de semana. Casas, como en sus Ensayos bonsai (2007), cubre las anécdotas con imaginación, sin querer hacerse el ingenioso te saca un sonrisa, pero también te lleva con un par de líneas a lo más oscuro de un túnel.

"Como, cago, duermo; soy una biología que no tiene rumbo", anota el personaje de Ocio (2000), acaso la novela más celebrada de Casas, que expone la intimidad de una familia fracturada. A falta de objetivos y "hundido en el ocio", el protagonista se vuelca a la literatura. Come y caga. Duerme. En Ocio los silencios de Casas alcanzan una tensión difícil de asimilar, el ritmo del relato nos acerca a la poesía, porque después de todo Casas es un poeta que expande su campo de acción, que tiene textos capaces de encajar en diferentes géneros. Por eso los simples lectores del hombre de Boedo debemos buscar respuestas (o incógnitas) en varios de sus escritos. Hacer un mix de sus textos, como si se tratara de un playlist. Al menos eso intento hacer yo. Es que el argentino, como un buen playlist, tiene de lo que le pidas. Tengo un par de pruebas:

Una día salí del metro y me encontré con la Alameda repleta de fans del Papa. Al rato pasó el mismísimo y siniestro Papa, en el Papamóvil. Esa misma noche, en un ensayo de Casas, leí sobre El Papa: "No le pidamos peras al olmo. El Papa no puede aprobar el aborto porque es el gerente de contenidos de la Iglesia Católica y labura de eso".

Otro día estaba cerca del mar, se me ocurrió llevar Tuca, poemario inaugural de Casas publicado en 1990, un librito que entra en un bolsillo pero tiene ínfulas de clásico. Ahí estaban estos versos:

Aquí en la playa
las cosas parecen adquirir una letanía.
Escucho una canción
de alguna radio hundida en la arena.
En el horizonte hay un barco detenido.
El olor a bronceador,
las moscas
y el ruido de botellas vacías
conforman el peso
de nuestra presencia en la costa.

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January 23, 2018

Suban, si les parece

La Catedral estaba llena de gente emocionada. De fondo sonaba música de Violeta, en loop. Hasta siempre Nicanor.

October 04, 2017

Los afectos

También ha empezado a pasar esto: sientes cada vez más a menudo que tu vida sí puede caber entera en una sola frase o, al menos, en unas pocas.

[Rodrigo Hasbún, Los afectos]

August 17, 2017

tu propia estrella

July 28, 2017

apariciones


Preferiría cualquier cosa menos esta afasia que es no verte más, olvidarte de a poco. Y al mismo tiempo verte en cada esquina, sentada en esas micros, mirándome en algún negocio. Es también verte en los lugares más insólitos, cuando pienso que ya no te pienso. Pero te sigo viendo y a veces creo que necesito algo más que simple voluntad. Porque te veo de repente, en los libros que leo, en los labios que beso, en las sábanas que comparto.

April 18, 2017

Mashi

Aunque Kantichandra era joven cuando murió su mujer, no quiso casarse de nuevo y buscó distracción en la caza de fieras y pájaros.

[Rabindranath Tagore, La mirada favorable]

February 10, 2017

permanencia

Antes tenía una fuerte nostalgia de la permanencia, de que las cosas perduraran. Y creo que esa actitud ante la vida no es que esté equivocada, sino que es incorrecta, porque todo es efímero. [Gonzalo Millán]

January 02, 2017

vigilias

No es que haya enloquecido, he estado muy cuerdo, demasiado en mis cabales. Me comenzó a pasar no desde el día que te perdí, sino un año después. Cada vez que otro decía tu nombre yo sufría -aún sufro-, y eso me mantuvo despierto, en alerta. Desearía volver a estar loco, estar cerca tuyo, dormir plácidamente. Pero las cosas me han reservado solo la contención propia del vigilante, en cuya soledad no cabe el sueño ni la alharaca.